Somos una empresa fundada en diciembre de 1996 por dos jóvenes ingenieros del ámbito forestal.
Nuestra intención inicial era poder entrar en el mercado laboral, dado que en aquel momento la profesión soportaba bastante desempleo; con el compromiso expreso de cerrar si en el camino alguno de sus componentes se cansaba, y ¡ya llevamos 30 años!
Comenzamos haciendo jardines privados (diseño, proyecto y obra), que entonces era la alternativa que más proyección parecía tener. Luego con evaluaciones de impacto ambiental y de ahí, el salto a las asistencias técnicas a empresas de ingeniería civil, forestales, administraciones públicas y clientes privados, … a cualquiera que necesitase asesoramiento en materia de medio natural, especialmente en integración ambiental de obras civiles y restauración de ríos.
Hoy en día la empresa sigue siendo familiar, lo que nos permite gran flexibilidad en cuanto a los trabajos que elegimos y ejecutamos. No hemos perdido ni un ápice de nuestro espíritu emprendedor, empuje, ganas de innovar, ni de nuestro compromiso, formalidad y buen hacer, siendo el humor nuestro hilo conductor.
Es prueba de ello que, además de los departamentos de Jardinería/Paisajismo y de Ingeniería del Medio Natural, nuestra empresa dispone de un departamento de Educación Ambiental y otro de Coaching Ambiental.
Treinta años después, continuamos siendo emprendedores entusiastas convencidos de que aún queda mucho recorrido por explorar con nuevas tecnologías que incorporar al mundo de la consultoría forestal y a la ingeniería del medio natural.
Pensando siempre en las Personas y en la Naturaleza a la que todos pertenecemos, seguimos estudiando e integrando la ingeniería forestal y el paisajismo, con el Ser (Siendo) y el Hacer.
Gracias por acompañarnos en esta aventura.
Hay empresas que nacen de una oportunidad. ALIDA Ingeniería nació de una convicción: que el medio natural merece ser tratado con rigor, con respeto y con cariño. Eso fue en 1996, y treinta años después, esa convicción sigue siendo la misma. Lo que ha cambiado es todo lo demás.
Un proyecto que empezó con vocación
En sus inicios, ALIDA era un equipo pequeño con un enfoque muy claro: ofrecer consultoría ambiental de calidad en un momento en que la conciencia ecológica en España comenzaba a abrirse paso entre la legislación, las empresas y la ciudadanía. No era un mercado fácil. Pero era, sin duda, un trabajo necesario.
Desde aquellos primeros proyectos de restauración fluvial y evaluación ambiental, la empresa fue creciendo de forma orgánica, sumando disciplinas, incorporando conocimiento y ampliando su campo de acción. No como una estrategia de diversificación, sino como algo más natural: cada nuevo servicio respondía a una necesidad real que veíamos en nuestros clientes.
Treinta años y cuatro pasiones
Hoy Alida Ingeniería es mucho más que una consultora ambiental al uso: es una empresa con cuatro departamentos integrados que trabajan, cada uno a su manera, con el mismo objetivo: mejorar la relación entre las personas y el entorno que habitan.
- Ingeniería ambiental y forestal: estudios de impacto ambiental, integración ambiental de obras civiles, restauración de ríos y humedales, planificación forestal, certificación energética, proyectos de I+D+i en energías renovables y adaptación al cambio climático. Tres décadas de proyectos que han dejado huella —en el buen sentido— en ríos, montes, infraestructuras y edificios.
- Paisajismo y jardinería: desde jardines privados hasta parques urbanos de referencia, desde una terraza en Madrid hasta el diseño de zonas verdes para grandes infraestructuras, siempre con criterio ecológico y atención al detalle.
- Educación ambiental: programas para empresas, colegios y administraciones que llevan el conocimiento del medio natural al aula, a la sala de reuniones y al patio. Incluyendo De Renovable a Renovable, nuestro juego de mesa propio, que demuestra que aprender sobre sostenibilidad también puede ser divertido.
- Coaching ambiental: porque el bienestar de las personas y el bienestar del entorno no son cosas separadas. El baño de bosque, la escucha del paisaje y el acompañamiento profesional en la naturaleza son herramientas poderosas que llevamos años aplicando con resultados muy reales.
Proyectos que nos definen
Treinta años dan para mucho.
- Para masas forestales bien gestionadas
- Para carreteras y líneas de ferrocarril diseñadas desde la sostenibilidad
- Para ríos restaurados y humedales recuperados.
- Para parques diseñados desde cero y jardines transformados.
- Para evaluaciones ambientales que han acompañado infraestructuras de primer orden (líneas de alta velocidad, carreteras, plantas fotovoltaicas, … ).
- Para proyectos más pequeños, pero igual de importantes, que han cambiado la vida de una comunidad o de un cliente particular.
Entre los momentos que más nos han marcado están la restauración del río Manzanares, el proyecto de renaturalización del Guadarrama en Collado Villalba, el diseño de zonas del Parque Forestal de Valdebebas, o los trabajos de pasos para peces por todos los ríos de España. Proyectos muy distintos entre sí, pero con algo en común: cada uno de ellos ha dejado ese lugar un poco mejor de como lo encontramos.
No medimos el éxito en metros cuadrados ni en informes entregados. Lo medimos en árboles que crecen, en peces que suben y bajan por los ríos, en niños que entienden por qué importa cuidar el planeta y en personas que encuentran en la naturaleza algo que no sabían que necesitaban.
Las personas detrás de ALIDA
Una empresa es, sobre todo, las personas que la forman, y en Alida hemos tenido la suerte de contar, a lo largo de estos treinta años, con profesionales que no solo saben lo que hacen, sino que aman lo que hacen. Esa combinación —competencia técnica y compromiso genuino— es la que marca la diferencia cuando un cliente nos confía un proyecto.
Hay trabajos que se hacen y trabajos que se sienten: nosotros tuvimos la suerte —o la terquedad— de elegir uno en el que ambas cosas son lo mismo.
También hemos tenido la suerte de contar con clientes que confían en nosotros desde hace años, que nos han dado la oportunidad de crecer con ellos y que han entendido que la calidad ambiental no es un gasto, sino una inversión. A ellos, gracias.
Lo que viene
Hay algo que no se aprende en ningún máster ni se certifica en ningún organismo: el vínculo que se crea cuando plantas un árbol sabiendo que seguirá allí creciendo cuando tú ya no estés, y que dará sombra a varias generaciones sin que nadie sepa que fuiste tú el que lo puso ahí, o que nadie recordará el estado lamentable al que llegó aquel río medio muerto al que devolviste la vida. Ese vínculo es el que nos ha mantenido en pie en los años difíciles, en los plazos imposibles, en los expedientes que parecían no tener salida. Porque detrás de cada informe técnico, de cada plano de jardinería, de cada programa de educación ambiental, hay personas que eligieron este trabajo no por casualidad, sino porque creyeron —y siguen creyendo— que restaurar el medio natural es una de las cosas más hermosas que se pueden hacer con una vida profesional.
Treinta años dan para muchas satisfacciones y para muchas lecciones: hemos aprendido que la Naturaleza es más sabia que cualquier proyecto que redactemos sobre ella, que el trabajo bien hecho en el monte tarda en verse pero no miente, y que la mejor manera de celebrar lo que somos es seguir siendo exactamente eso: personas comprometidas con el entorno, con sus clientes y con la certeza de que cada pequeña acción a favor del medio natural importa, aunque nadie la vea, aunque no salga en ningún titular, aunque el único testigo sea un pájaro que encuentre refugio donde antes no había nada.
Treinta años no se cuentan en proyectos entregados ni en informes archivados, se cuentan en niños que miran un insecto con curiosidad en lugar de aplastarlo, o en personas que regresan de su paseo por el monte sintiéndose un poco más enteras.
Y seguiremos restaurando bosques y ríos, diseñando jardines, educando en sostenibilidad y acompañando a personas y organizaciones en su relación con el entorno, con la misma vocación del primer día, aunque contaremos para ello con treinta años más de experiencia.
Si tienes un proyecto ambiental entre manos —grande o pequeño, urgente o en fase de idea— cuéntanoslo. Llevamos tres décadas encontrando la manera de que las cosas funcionen, y seguro que con el tuyo también podremos.
