Hay historias que llegan al corazón de los niños de una manera especial. No necesitan grandes efectos ni largas explicaciones. Simplemente conectan. «El planeta Pamadal se queja» es una de esas historias. Un cuento que nace del compromiso de la empresa ALIDA Ingeniería del Medio S.L. con la educación ambiental y que nos recuerda algo fundamental: cuidar nuestro planeta empieza por entenderlo.
¿De qué va «El planeta Pamadal se queja»?
Este cuento forma parte de las Lecturas Educativas (LEERMA) desarrolladas por ALIDA Ingeniería. Fue creado hace años con un propósito claro: hacer que los más pequeños comprendan los problemas ambientales de una forma cercana y memorable. No se trata de asustarles con datos alarmantes ni de bombardearles con conceptos complicados. Se trata de algo mucho más poderoso: dejar que la historia hable por sí misma.
Pamadal es un planeta habitado por seres curiosos llamados «letras con forma». Estos personajes, que se creen muy listos, caen en una trampa que conocemos bien: pensar que la felicidad está en acumular cosas. Cuanto más tienen, más felices serán. O eso creen. Pero la realidad les golpea cuando el planeta empieza a llorar.
Cuando un planeta llora
El llanto de Pamadal no es un capricho literario. Es una metáfora que los niños entienden perfectamente. Si tú sufres, lloras. Si el planeta sufre, también lo hace. Y solo alguien con capacidad de escuchar, como el rey Don Pergamino, puede darse cuenta de lo que está pasando.
Los habitantes de Pamadal descubren que su planeta está enfermo. El cielo ya no es azul por el humo. Hace más calor. Los polos se derriten. Los bosques se queman. El agua se evapora sin sentido. Todo esto les suena familiar a cualquier adulto que lea las noticias, pero contado desde la fantasía adquiere una dimensión diferente. Los niños no necesitan estudios científicos para entender que algo va mal. Lo sienten.
La solución está en nuestras manos
Lo más interesante de «El planeta Pamadal se queja» no es el problema que plantea, sino la solución que propone. Y esa solución tiene dos pilares: educación y respeto. No se trata de esperar a que alguien más arregle las cosas. Se trata de que cada uno, desde su lugar, tome decisiones diferentes.
Los personajes del cuento empiezan a cambiar sus hábitos. Ahorran energía y agua. Usan el transporte público. Apagan las luces cuando no las necesitan. Son acciones sencillas, pero poderosas. Y lo más importante: dan ejemplo. Porque educar no es solo explicar, es mostrar cómo se hace.
Más que un cuento: una filosofía educativa
Detrás de «El planeta Pamadal se queja» están Alicia de la Fuente López y David-Elías Martínez Muñoz, fundadores de ALIDA Ingeniería del Medio. Ambos son ingenieros de Montes, pero su visión va más allá de la técnica. Alicia, además de ingeniera, es paisajista y coach. Su objetivo siempre ha sido integrar la eficiencia técnica con los valores personales y la responsabilidad individual.
Esta filosofía se refleja en los personajes del cuento. Doña Responsable es una «R» con forma de SOL que representa la Energía. Don Respetuoso es una «R» con forma de ÁRBOL que simboliza el Medio Ambiente. Estos personajes no solo aparecen en la historia, sino que forman parte de la identidad de ALIDA como empresa. Son un recordatorio constante de que la sostenibilidad no es solo una palabra de moda, sino una forma de vivir.
De la lectura al juego
Una de las cosas más interesantes de este proyecto educativo es que no termina con el cuento. «El planeta Pamadal se queja» culmina con la presentación del juego «de R a R» (de Renovable a Renovable), diseñado específicamente para enseñar ahorro de energía y respeto ambiental mientras los niños se divierten.
La metodología de ALIDA es clara: jugar, aprender, opinar y participar. En ese orden. Porque un niño que juega está relajado, atento y abierto a nuevas ideas. Un niño que aprende jugando recuerda mejor lo aprendido. Y un niño que opina y participa se convierte en un agente de cambio.
La experiencia en talleres infantiles
Entre 2009 y 2010, el cuento se probó con éxito en talleres infantiles. Los resultados fueron tan buenos que ALIDA decidió incorporarlo como parte de su estrategia educativa permanente. Aunque el cuento aún no se ha editado ni comercializado formalmente, forma parte de un proyecto de investigación y desarrollo que la empresa mantiene abierto desde 2016.
Este proyecto busca algo ambicioso: integrar los valores sociales con la ingeniería forestal. Suena complejo, pero en realidad es bastante simple. Se trata de recordar que la tecnología y el conocimiento científico deben estar al servicio de las personas y del planeta, no al revés.
Por qué necesitamos historias como esta
Vivimos en una época en la que los problemas ambientales están constantemente en las noticias. Cambio climático, deforestación, contaminación, agotamiento de recursos. Los datos son abrumadores y las predicciones, a menudo, desalentadoras. Los adultos nos sentimos impotentes ante la magnitud del desafío. ¿Cómo van a sentirse los niños?
Aquí es donde entran historias como «El planeta Pamadal se queja». No niegan la realidad, pero tampoco aplastan con ella. Presentan los problemas de forma comprensible y, lo que es más importante, muestran que las soluciones existen y están a nuestro alcance.
Un niño que lee este cuento no sale pensando «el planeta está perdido». Sale pensando «yo puedo hacer algo». Y esa diferencia lo cambia todo.
El legado de una pequeña historia
Puede que «El planeta Pamadal se queja» no sea el cuento más famoso sobre medio ambiente. No ha ganado premios internacionales ni aparece en los escaparates de las grandes librerías. Pero eso no le quita valor. Al contrario.
Este cuento representa algo que a veces olvidamos: que el cambio empieza en pequeño. Una historia compartida en un taller. Un grupo de niños que aprenden jugando. Unos hábitos que se modifican en casa. Esas son las semillas que necesitamos plantar si queremos un futuro diferente.
ALIDA Ingeniería lleva tres décadas trabajando en consultoría ambiental, restauración de ríos, paisajismo y educación. Han visto de cerca los problemas que enfrentan nuestros ecosistemas. Y también han comprobado que cuando se combina conocimiento técnico con valores humanos, los resultados son transformadores.
Un proyecto vivo y en evolución
«El planeta Pamadal se queja» no es una obra cerrada. Es parte de un proyecto educativo más amplio que sigue creciendo y adaptándose. ALIDA continúa desarrollando materiales, probando nuevas metodologías y buscando formas de llegar a más niños y familias.
La clave de su éxito está en entender que la educación ambiental no es una asignatura más, es una forma de mirar el mundo. Y esa mirada se construye desde la infancia, con historias que despiertan la curiosidad, que generan empatía y que invitan a la acción.
Escucha el mensaje de Pamadal
Al final, «El planeta Pamadal se queja» nos hace una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos escuchando? Nuestro planeta lleva tiempo enviando señales. Las temperaturas suben. Los fenómenos extremos se multiplican. Las especies desaparecen. Los recursos se agotan. ¿Somos capaces de pararnos a escuchar como hicieron los niños del cuento?
Y si escuchamos, ¿estamos dispuestos a cambiar? Porque de eso trata esta historia. No de culpas ni castigos, sino de responsabilidad compartida. De entender que cada decisión cuenta. Que apagar una luz importa. Que usar menos agua importa. Que respetar los árboles importa.
Los habitantes de Pamadal aprendieron que la felicidad no está en tener más, sino en cuidar lo que tenemos. Aprendieron que el planeta no es un recurso infinito que podemos explotar sin consecuencias. Aprendieron a escuchar su llanto y a responder con acciones concretas.
Ojalá nosotros, en la Tierra, podamos hacer lo mismo. Y ojalá historias como esta sigan naciendo para recordarnos que el cambio es posible, que empieza en cada uno de nosotros y que los niños de hoy son los guardianes del planeta de mañana.
Podcast: Escucha la voz de Pamadal
Si quieres profundizar en el mensaje de «El planeta Pamadal se queja» y descubrir cómo estas historias pueden transformar nuestra relación con el medio ambiente, te invitamos a escuchar nuestro podcast dedicado a este cuento. En él exploramos las lecciones que Pamadal nos enseña y cómo aplicarlas en nuestro día a día.
¿Quieres saber más sobre cómo educar en sostenibilidad desde la infancia? Dale play y descubre por qué las historias son una de las herramientas más poderosas para el cambio ambiental.
